Categoría: Opinión/Educación

Aprendamos a escrivir escribir

¡Vuenas! el otro dia por la telbision bi que unos xabales participavan en un concurso de escritura (gramatica, oraciones, etc…). La berdad es que ia queda poca jente que escriva con una minima corecion, se que io no soi el mas adecuado para decirlo pues de normal tamvien suelo cometer alguna que otras faltas. Los medios hexan las culpas a los mobiles. Realmente creo que causa muxo mas daño el arxi famoso mesenjer. Son mui pocos los que escriven correctamente, los que ponen acentos, etc.

Lógicamente, no escribo el post a partir de la noticia que vi en televisión, más bien lo hice por un cartel que leí en un supermercado… ¿La verdad? Duele de verlo…

Deterjente

Pagar para aprobar

Si hay algo que se ha sido intentado a lo largo de la historia para aprobar sin problemas es abonar una “módica cantidad” de dinero tu profesor de una asignatura para aprobarla. Ahora bien, cuando dije pagar para aprobar no me refería de ninguna manera a este tipo de sobornos (que en un 90% de los casos nunca se producen). No, me refiero a que hoy hay algo en la educación que falla. Hace unos días se comentó que en gran parte se trataba por falta de interés en el alumnado. Ahora bien, lo que estoy observado, y lo sufro personalmente, es que parece que muchos profesores hayan obtenido su titulación en la feria; y lo digo por una sencilla razón: no saben explicar. ¿Para que sirve un profesor que sea el rey del mambo catedrático, si no sabe como impartir una clase? Realmente no creo que se trate de que nuestra generación se haya vuelto más imbécil que las anteriores, bueno quizá en parte sí, pero no tanto.

La nueva forma de aprobar ya no es la de pagar al profesor de tu instituto para que te apruebe, ahora tienes que pagar a una academia un repaso, en el que te ayuden a aprobar. ¿Y eso está mal? Dicho así puede que no parezca nada malo, pues realmente consigues tu objetivo: Aprender. Lo malo de esto, lo que no me entra en la cabeza, es ¿por qué tengo que pagar para tener una educación de calidad? El problema erradica en que los profesores de los colegios públicos no sufren ningún control, una vez tienen su plaza pueden hacer lo que les salga de los mismísimos quieran. Si intentas hablar con el tutor, jefe de estudios, director, Dios, La virgen, Pepito el de los Palotes, quien sea, te contestará amablemente: “dile que te lo explique de nuevo” pero no se dan cuenta que aunque le preguntes un millón de veces, obtendrás la mis explicación absurda y sin sentido del profesor, hasta que este decide mandarte a la mierda que te lo estudies del libro pues está todo muy bien explicado. Llegado a este punto, es cuado te planteas el dejar de asistir a clase, pues claro todo está en la mierda el maravilloso libro que compraste a principio de curso, pero que casi siempre se tratan de libros pésimos que explican peor que la profesora. Estas son las razones por las que una gran cantidad de gente decide apuntarse a lugares privados donde poder aprender. Y poder aprobar las dichosas asignaturas que los profesores de instituto se niegan a que aprendamos.

Puede que después de escribir esta parrafada no haya llegado a ninguna conclusión, y que seguro que todo va a seguir como siempre y por siempre, pero la verdad, no entiendo como intentan que estemos motivados con unas clases de tan poca calidad… ¿Por qué existe tal desorden en los colegios públicos? ¿Por qué los políticos no se dan cuenta que en la educación está el futuro de su país? ¿Es qué en realidad no quieren que nos eduquemos para así poder gobernar sin problemas? ¿La verdad?… no lo se.

Bueno, será mejor que me duerma ya, que es tarde y llevo un buen rato echado en la cama y tengo un dolor de espalda que no es normal de estar en el portátil en mala posición. ¡Buenas Noches!

La grandeza de la educación

Bueno, como ya sabéis, curso segundo de Bachillerato. Y hoy me apetece especialmente despotricar acerca de éste, así que manos a la obra. Cada día me levanto a las siete y diez minutos de la mañana. Tengo suerte: el instituto está relativamente cerca de mi casa, así que llego sin problemas a las ocho en punto. Una vez en el edificio, me dirijo a mi clase: caras de sueño, aburrimiento y sufrimiento por lo que se avecina. Me siento en la silla que me sostendrá durante toda la mañana, al tiempo que entra la profesora de turno. En medio de un paraíso de total indiferencia hacia la asignatura, trato sin éxito de enterarme de algún de los monótonos discursos linguísticos. Pasa la clase pesadamente, y se hace el relevo: nuevo profesor, misma situación: indiferencia, falta de interés, explicaciones aburridas, carentes de gancho alguno que haga a los alumnos partícipes de la clase más allá de estúpidas preguntas del libro de turno. Llega un nuevo estilo, donde se analiza el pensamiento. Sin embargo, misma monotonía. Tostón infernal, indiferencia total. ¿Dónde está la motivación? Debe haberme caído por el camino. Al menos nos queda analizar el progreso de nuestra especie. Pero aun así, no encuentro ni una brizna de interés en quien me acompaña. Y esa insipidez se me transmite, sumiendome en el más profundo aburrimiento, solo en algún momento rescatado por la magnífica profesora. Pasa así el primer tramo, hasta las once horas de la mañana. Cuatro parcelas de aburrimiento, cuatro sinsabores, cuatro pérdidas de tiempo.

Llega la hora de volver a clase. Después de una mañana de letras, tenemos un espacio para las ciencias. Llega el moderno alquímico: una explicación otra vez aburrida, pero además incomprensible para la mayoría. Trato de intervenir, y no recibo ni el apoyo ni el desacuerdo en mis teorías. Nadie tiene ni idea de qué hablo. ¿Incultura?, yo creo que desinterés. Caigo entonces en la apatía. Relevo de profesores, esta vez, la vida como tema. Pesado mamotreto, teoría infumable en todos los aspectos. Me doy cuenta de qué va la clase: la profesora lee la lección, la gente copia la lección, la gente suspende pues no se entera de la mitad. Paso olímpicamente: yo ya se leer. Empiezo a sentirme crispado. ¿Qué demonios hago yo aquí? ¿Qué demonios hago dejando que me lean un libro?. Pesadamente me levanto: debo ir a clase de la ciencia empírica por excelencia, unos metros más allá de la mía. Me siento con desdén explícito. Espero tontamente que la clase de mi disciplina favorita sea distinta, pero no es así. El profesor se limita a proyectar en la pared un guión al tiempo que lo lee. Trato de intervenir, de aportar un toque de opinión. No recibo respuesta. ¿Nadie sabe nada de nada? Qué pena me da. La gente copia como escribanos medievales, y yo apoyo mi cabeza sobre la mochila, esperando pase la horrible hora. Pasa el tiempo, la cabeza me va a estallar. ¿Qué hago aquí?, se repite en mi cabeza. Podría perfectamente leer todo esto en mi casa, sin necesidad de asistir a clase: pero la asistencia obligatoria.
Por suerte ya ha acabado. Un día más, una tarde más perdida recuperándome de la horrible experiencia matutina. Pero a día siguiente no ha menos: aprender un idioma con gente que no tiene el más mínimo interés, sumado a lo mismo que el día anterior. Por suerte un poco de aire. La disciplina exacta logra, durante un lapso de tiempo, hacerme sentir motivado. Si bien mis compañeros son incapaces de compartir mi motivación, el buen profesor logra suplirlo.

Así es mi día a día. Una grupo en el que la llamemosle falta de interés, de capacidad o como os de la gana, me impide sentirme motivado, me impide desarrollar mi pensamiento pues no encuentro con quién contrastarlo mas allá de dos personas muy bien contadas. Una serie de profesores que, tal vez hartos de la clase magistral y en busca del máximo numero de aprobados, olvidan por completo a quienes necesitamos algo más, quienes queremos y requerimos una motivación para estudiar. Y una materia mal planteada, orientada a una prueba de Acceso a la Universidad. Me siento pues rodeado de indiferencia. Baso mi vida en el no hacer nada, y paso sin problemas los exámenes. ¿Qué motivación hay en esto? ¿Qué demonios hago yo estudiando algo que sin siquiera sentarme a leerlo puedo aprovar? Necesito alicientes, necesito que cada día sea un reto para mí. Que me levante por la mañana y desee llegar al instituto para superar los problemas que se me han planteado. Estoy harto de hacer de amanuense, quiero usar el razonamiento y no la memoria, quiero un ambiente propicio para aprender. No puedo más, y espero que el año que viene esto cambie. Porque si no es así, no creo que pueda superarlo.

¡Estoy harto del bachillerato!

Científico LocoBueno, ya es un dato más: tengo 17 añitos y curso segundo curso del nefasto bachillerato LOGSE. Y digo nefasto porque, aunque no soy ningún especialista en la materia, creo que tengo motivos suficientes con mi propia experiencia como para opinar que el bachillerato está planteado erróneamente. Y el problema que encuentro está en la curva de aprendizaje.
Partimos de una ESO que aprueba más o menos fácilmente la gran mayoría de los alumnos. Entonces, pese a que te traten de meter miedo en el cuerpo, al llegar al primer curso del bachillerato te das cuenta que no es más que una continuación de la ESO, con un poco más de contenido pero sin problemas excesivos: si superaste la ESO con notas medias, el primero de bachillerato no será duro.
Pero entonces nos encontramos de lleno con el segundo curso, y cuando llegas se te deja muy claro: es un curso preparatorio para realizar la prueba de acceso a la universidad. Tenemos entonces que para dichas pruebas los requisitos académicos son brutales, y es entonces cuando te fijas en lo que has aprendido hasta el primero de bachillerato y comprendes la magnitud del problema: en escasos nueve meses tienes que revisar, reestructurar y sobretodo ampliar todos los conocimientos que ya tienes.
Empieza entonces el infierno: cantidades inabarcables de trabajo para casa, centenares de exámenes imposibles de estudiar sin enloquecer y demás criaturas monstruosas derivadas de la acumulación de temario, todo ello enfocado a que en medio año integres todo lo que desde que tenías seis años no has podido aprender.
Y es por esto que pienso (y quiero remarcar que se trata de una opinión de alguien no experto) que el bachillerato actual debe reformarse. Pero no me sirven medias tintas que retocan temas como la religión pero no llegan al fondo del problema. Aunque a mí digamos ya no me influye, insto a las futuras generaciones a que luchen por el cambio antes de que sea demasiado tarde y se vean envueltos en el infierno que yo ahora estoy metido.
Bueno, ésto es todo por ahora, cuando tenga un hueco reflexionaré sobre las llamadas «asignaturas comunes» que me tienen quemado de verdad. Pero ahora tengo que estudiar un precioso examen de Biología tan denso que creo que voy a enfermar solo de pensarlo, así que paso el testigo a los hipotéticos lectores. ¿Qué opináis al respecto?
¡Hasta luego!