Los amigos imaginarios no juegan a los dados
(Cosecha propia)
Los amigos imaginarios no juegan a los dados
(Cosecha propia)
Bueno, ya es un dato más: tengo 17 añitos y curso segundo curso del nefasto bachillerato LOGSE. Y digo nefasto porque, aunque no soy ningún especialista en la materia, creo que tengo motivos suficientes con mi propia experiencia como para opinar que el bachillerato está planteado erróneamente. Y el problema que encuentro está en la curva de aprendizaje.
Partimos de una ESO que aprueba más o menos fácilmente la gran mayoría de los alumnos. Entonces, pese a que te traten de meter miedo en el cuerpo, al llegar al primer curso del bachillerato te das cuenta que no es más que una continuación de la ESO, con un poco más de contenido pero sin problemas excesivos: si superaste la ESO con notas medias, el primero de bachillerato no será duro.
Pero entonces nos encontramos de lleno con el segundo curso, y cuando llegas se te deja muy claro: es un curso preparatorio para realizar la prueba de acceso a la universidad. Tenemos entonces que para dichas pruebas los requisitos académicos son brutales, y es entonces cuando te fijas en lo que has aprendido hasta el primero de bachillerato y comprendes la magnitud del problema: en escasos nueve meses tienes que revisar, reestructurar y sobretodo ampliar todos los conocimientos que ya tienes.
Empieza entonces el infierno: cantidades inabarcables de trabajo para casa, centenares de exámenes imposibles de estudiar sin enloquecer y demás criaturas monstruosas derivadas de la acumulación de temario, todo ello enfocado a que en medio año integres todo lo que desde que tenías seis años no has podido aprender.
Y es por esto que pienso (y quiero remarcar que se trata de una opinión de alguien no experto) que el bachillerato actual debe reformarse. Pero no me sirven medias tintas que retocan temas como la religión pero no llegan al fondo del problema. Aunque a mí digamos ya no me influye, insto a las futuras generaciones a que luchen por el cambio antes de que sea demasiado tarde y se vean envueltos en el infierno que yo ahora estoy metido.
Bueno, ésto es todo por ahora, cuando tenga un hueco reflexionaré sobre las llamadas «asignaturas comunes» que me tienen quemado de verdad. Pero ahora tengo que estudiar un precioso examen de Biología tan denso que creo que voy a enfermar solo de pensarlo, así que paso el testigo a los hipotéticos lectores. ¿Qué opináis al respecto?
¡Hasta luego!
Hoy, debido a un predecible en cierto modo resfriado, he tenido que abandonar mi puesto de estudio para refugiarme en la tranquilidad de mi casa. Pero no sin antes pasar por el cocina y tomarme el sobrecito multi-efecto anti-sintomático de turno. Y entonces, en ese estado semi-febril tan curioso que se experimenta cuando se está bajo los efectos de la mucosidad y el dolor de cabeza, me he puesto a reflexionar sobre la ciencia quedado dormido. Y ahora me ha dado (ahora en serio) por reflexionar sobre la ciencia y sobre la imagen que se tiene de ella.
Tal vez mucha gente identifique a los científicos con gente del estilo del dibujito que he puesto al principio del post: un químico perturbado que se dedica a mezclar compuestos con la finalidad de hacer explotar algo. Veo en el día a día una postura ante la ciencia de escepticismo, de tal vez incomprensión, viendo como se trata de lunáticos o como mínimo raros a aquellos que dedican su vida a la ciencia.
Puede, es cierto, que no sea lo más común entre la gente el amor por el conocimiento científico. Todos somos conscientes de que vivimos en un país donde no existe tradición científica, y donde la cultura se relaciona directamente con el Quijote o con los versos del poeta de turno. Es herejía el desconocimiento de aquello más básico en el ámbito literario, mas no hay problema en refugiarse en el recurrente «soy de letras» cuando se desconoce algo tan básico como el funcionamiento de un tubo fluorescente.
El problema es entonces la educación científica. Debemos promover el conocimiento científico y técnico, pues así es como evolucionaremos como sociedad y como especie. No podemos ladear la cabeza cuando se nos muestran cifras que demuestran que España invierte una cantidad muy por debajo de la media europea en materia de ciencia e investigación. Cuando Europa tenía una compleja y densa red ferroviaria, aquí se inauguraba el tramo Barcelona-Mataró. Cuando por el mundo empezaban a emerger las tecnologías de internet digitales, como es el ADSL, aquí nos conformábamos con lentas y carísimas conexiones, sabiendo que por ejemplo en Japón, donde se invirtió en fibra óptica cuando nadie apostaba aún por ella, ya habían conseguido desarrollar redes que en el resto del mundo no veremos hasta dentro de varios años. Nos dedicamos a comprar la tecnología que requerimos para avanzar a los mercados asiáticos y centroeuropeos, pagando precios prohibitivos por unos productos que perfectamente podría haberse desarrollado en nuestro país con esfuerzo e inversión. Y todo esto porque la ciencia y la tecnología en este país está desprestigiada y considerada como un saco roto por el que se escapa el dinero que tan bien podemos gastar en miles de chorradas inútiles.
Por tanto, como conclusión a este inconexo y probablemente incoherente texto, hago un llamamiento a la gente para que aprecie más a la ciencia, que trate de aprender más sobre el mundo que nos rodea y que promueva el aprendizaje de éstas disciplinas. Así, por lo menos, cuando tengan que tomar uno de esos sobrecillos multi-efecto anti-sintomáticos, comprenderán qué están tomando y, lo más importante, valorarán a los químicos y biólogos que hay detrás de cada una de estas fórmulas tan recurrentes. ¡Ésto es todo por hoy!
PS: Este post ha sido rescatado de, digamos, la versión Alplha de este blog que estaba alojada en otro servidor.
Empezamos por algo divertido en cierto modo: «Corea del sur está planeando en desarrollar una línea avanzada de robots militares y policías para el 2010. Los USD$34.000.000 de efectivo estimularán el desarrollo y resultará en aplicaciones robóticas como vigilantes de seguridad o vehículos autónomos de combate». Parece cosa de película pero día a día los robots se integran más y más en nuestras vidas, ya sean estúpidos y horteras preciosos pececitos de colores que se mueven e iluminan al ritmo de una música que recibe a través de ondas psicokinéticas al conectarlo a tu reproductor mp3 o curiosos perros metálicos devoradores de carne humana que se comportan como perros reales lobotomizados brutalmente que además para pagarlos necesitamos recurrir a vender nuestros órganos. Nuestras persianas empiezan a motorizarse, aparecen dispositivos autónomos por todas partes y cada día somos, por tanto, más dependientes de las máquinas.
Tal vez es interesante el hacer una reflexión al respecto. Las máquinas nos han ayudado históricamente a evolucionar: desde la más precaria imprenta hasta las grandes cadenas de montaje, pasando por los complejos telares por poner un ejemplo. Tal vez sea cierto que, en el futuro, se vivirá mejor porque las máquinas se encargarán de hacer todo el trabajo sucio. Pero ¿hasta qué punto queremos que las máquinas copien nuestras capacidades?. El mero concepto de máquinas pensantes autónomas me estremece, pues lo que realmente me estremece es el pensar que la gente puede llegar a tener relevancia nula en aquel invento tan humano que llamamos evolución histórica.
Es posible que se trate solamente de un miedo irracional, miedo a no tener un propósito definido, el encontrarte solo ante la realidad sabiendo que no hay nada que hacer pues ya está todo hecho. Pero bueno, como dosis diaria de tontería bloguera creo que ya es suficiente. Sólo me queda citar una frase del Agente smith:
“Human beings are a disease, a cancer of this planet, and we are the cure.”
PS: Este post ha sido rescatado de, digamos, la versión Alplha de este blog que estaba alojada en otro servidor.
El Papa, el propio Padre Santo ha bendecido hoy al Sr. Corleone. ¿Es usted más listo que el Papa?
Bueno, con la web a mitad acabar pero con muchas ganas de empezar, inauguramos este blog esperando sea (¡por fin!) el definitivo por lo menos durante un tiempo suficientemente largo como para disfrutarlo. Tal vez ésto no llegue a nada, pero debo ser optimista, así que espero que mucha gente nos lea, pues ese es realmente el premio que se recibe cuando se crea una publicación periódica de este tipo. Grosso modo en este blog encontraréis Ciencia, Tecnología e incluso Filosofía, así como las opiniones y vivencias de los autores y (futuros) colaboradores. Si lo que buscáis es la típica página donde encontrar tecnología de última hora, revisad los Links aquí al lado. Bueno, esto es todo por ahora, solo queda trabajar en serio para llevar esto adelante, es decir, la parte más fácil.
Saludos